domingo, 11 de septiembre de 2011

IX Chiloeches - La Celada



Aunque el nombre oficial sea Carrera Popular Villa de Chiloeches - La Celada, lo suyo sería llamarla La Celada - Villa de Chiloeches. Y es que, una vez inscrito, un autobús te lleva hasta una pequeña urbanización situada a unos tres kilómetros de Chiloeches. Allí se da la salida y se recorren 10 kilómetros mixtos tierra-asfalto hasta Chiloeches.

Salvo los primeros metros, la primera parte de la carrera es en leve descenso. Hasta que a los 4 kilómetros, al cruzar la carretera, se acaba lo bueno. A partir de ahí es todo leve subida. Hay avituallamiento suficiente (agua en dos puntos y esponjas en otros dos). A los 7 kilómetros se entra en Chiloeches y se hace una especie de espiral: subida a lo alto del pueblo, cruce de calle de Mayor, bajada otra vez y vuelta a subir por la calle Mayor. La foto es de la cuesta final.

Cuando llegué el termómetro marcaba 32 grados y al volvernos 27. Vamos, calor. Hice 38 minutos y pico, pero creo que le faltaban metros. En fin, lo importante es que me sentí bien. Menos de 150 corredores. Desde el comienzo los cuatro galgos de cabeza se fueron como motos. Mantuve a vista toda la carrera a un viejo conocido delante de mi, así que fui sexto buena parte de la carrera hasta que en el kilómetro 6 me pasó un chaval y en ese puesto me quedé hasta el final. Lástima que no hubiera categoría para veteranos.

Decidí participar el día antes. De haberlo previsto antes no me hubiera metido media maratón a 4:20 el día antes (con los niños en bici detrás para achucharme 8-). Por esto y por las cuestas, considero bueno el tiempo. Además, fue el estreno de la camiseta con la que correré en NY.

En Chiloeches, bastante animación (están en fiestas) e incluso Ricardo Serrano animando. El avituallamiento, muy bien. La inscripción eran cinco euros, todavía lejos de mi precio objetivo máximo (1 kilómetro, 1 euro), aunque me comentaron que hasta el año anterior era gratuita.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Mi segundo sprint


¿Dónde está papá? Jolín, es que va muy deprisa... me lo he pasado como un crío oyendo los comentarios de mis hijos en los trocitos de vídeo que ha grabado mi mujer. He aprendido bastante y no ha habido sorpresas: todo ha sido como me habían comentado los compañeros. Y aunque habrá que esperar a los tiempos, quiero pensar que he mejorado. He cruzado la meta cuando el reloj sonreía con un 1:15:40.

Lo del agua ha sido una auténtica experiencia: cieno y una profundidad que no creo que pasara del metro. Tortugas no he visto hoy, estarían acojonadas, pero haberlas haylas... y muchas y hermosas. En la salida me he acordado de cuando le enseñaba a mi hijo que no pisara charcos: y ahora le tenía ahí fuera pensando, seguramente, que su padre no es que los pise, es que se mete en ellos. No me he agobiado ni la mitad que en la Casa de Campo. Al pasar la última boya he tenido que ponerme de pie a causa del anclaje. Y al cruzar bajo el último puente también: daba con las manos en el suelo. También compruebo en el vídeo que uno nada de pena, pero es que vas más pendiente de no tragar agua que de nadar bien. Toca mejorar.

La T1 tampoco ha sido para tirar cohetes. Iba bien hasta que me he puesto la zapatilla izquierda y la lengüeta se me ha quedado dentro (cosas de llevar las zapas Decathlon más baratas). Finalmente (15 segundos después 8-) he decidido que iba a pedalear igual. Además, me sirve de excusa para que mi mujer me deje comprar calzado más pro (je, je). Como dijo Cristóbal, el circuito es rápido. Para que yo haya hecho treinta y algo de media... Salvo un pequeño derrape al salir de un giro por estar el suelo mojado y otros cuantos sustillos a causa del lamentable estado del suelo (resaltes y grietas), todo ha ido bien. Ningún imbécil adelantando de mala manera, como el que me tiró en la Casa de Campo. Cuando quedaban menos de dos kilómetros me ha alcanzado Guillermo y hemos entrado casi juntos. Esta vez sí me ha dado tiempo a descalzarme, como un señor 8-).

Y respecto a la T2, creo que bien. He salido un poco acelerado y con mucha sed, porque no llevaba agua en la bici (error). Afortunadamente, había avituallamiento de agua nada más comenzar el circuito a pie. A partir de ahí a pasar gente, según lo esperado. Y disfrutando como hacía tiempo que no disfrutaba. Creo que se ve en la foto. Han ayudado la excelente mañana, la buena organización de la prueba, mi mejor estado de forma y, sobre todo, como siempre, mi familia. 

domingo, 19 de junio de 2011

Ya soy triatleta


Paquete, pero triatleta por fin. Mi primer sprint fue una experiencia intensa y, sobre todo, didáctica. No sucedió nada que no fuera previsible, pero nunca es lo mismo ver que estar allí, que participar, que ser uno de ellos. Quizá por eso, desde crío, nunca me ha gustado ver el fútbol, aunque me dejaba la piel jugando en el campo; ni ver un partido de baloncesto, pero sí jugar tres horas seguidas en nuestro querido Poli...
Lo primero que, siendo evidente, llama la atención es la sofisticación. Reconozco que siempre he dicho que prefiero los deportes simples, pero tendré que cambiar de opinión. La lista de material necesario o la posibilidad de que algo falle o se te olvide no tienen nada que ver con la carrera a pie. Supongo que la primera vez todo es más complicado. Afortunadamente iba con muchos compañeros del equipo y me avisaron de muchas cosas.
Al trapo.
Cierto que el agua del lago de la Casa de Campo es sospechosa, pero mi preocupación inicial era si me tiraba de cabeza o no, a ver si iba a perder las gafas... Un buen consejo a tiempo, un chapuzón para ensayar y ver que el agua ni está fría ni muerde y que las gafas ni se mueven. 11:02. Al agua. Todo lo que me habían dicho era verdad: la gente se quiere hacer sitio. Afortunadamente la salida es amplia y yo pronto empiezo a quedarme. Minutos después la situación se repetirá cuando empiecen a cogerme las series posteriores. Uno se desorienta. En algún momento me desvío claramente. Corrijo. Primera boya. No me resulta agradable. Sé que aún no nado con fluidez. Puedo aguantar dos kilómetros, lo sé, pero no sé nadar como soy capaz de correr. Todo llegará. Cuando llego al pantalán, no puedo evitar mirar de reojo hacia atrás. Buf, soy de los últimos. He ido a aprender, pero no llevo bien ser de los últimos, ni lo he llevado, ni lo llevaré. Empiezo a trotar y me siento relajado, quizá porque estoy en mi medio.
Bicicleta. En boxes compruebo sin pretenderlo que quedan muy pocas. Resoplo otra vez. Me ha debido pasar el 90% de la gente, si no más. Pero noto que disfruto en cuanto empiezo a empujar la bicicleta. Me subo y arranco. Al kilómetro, un participante tirado en el suelo. Mala suerte, chaval. Espero que no fuera más que un susto. Cuando empiezan las primeras rampas, un imbécil empieza a adelantarme por la derecha. Yo oigo algo y me aparto... los dos al suelo. El imbécil blasfema. Yo no sé si subirme a la bici o sacudirle una hostia. Cuando logro ponerme la primera cala, veo que se ha salido la cadena. Resuelvo y un chaval me empuja. Menos mal. A partir de ahí, las tres vueltas iguales: subiendo paso gente, bajando me pasa gente. Me recuerda las carreras de montaña... hay cosas que no cambian. Escalador que es uno. En una de las curvas cerradas cambio mal y se vuelve a salir la cadena... qué torpe. Al llegar me descalzo del pie derecho y cuando me voy a descalzar el izquierdo se me sale la zapatilla. Soy un crack: un pie calzado y el otro no. No me importa: me río. Me quito la zapatilla y corro hacia la T2.
Carrera a pie. Cinco kilómetros. Los dos primeros me los paso cogiendo tono. Es una distancia demasiado corta para mi. No dejo de pasar corredores sin apenas esforzarrme, pero tampoco vale la pena morir para pasar  unos cuantos más y me dedico a pensar que me gustaría que estuvieran mi mujer y mis hijos, que algún día no estaré tan atrás (con todos mis respeto para los que están aún más atrás) y que el objetivo de esta prueba está cumplido: ser triatleta.
Supongo que mañana estarán los tiempos y entonces entrará la cabeza del ingeniero a analizar y planificar los entrenamientos para seguir mejorando. También creo que correré más sprints antes que pasarme al olímpico. Mi problema no es resistir esas distancias: es nadar mejor y pedalear como Dios Manda.
Lo que sí tengo claro es que empezaba a cansarme de las carreras. Ya es prácticamente imposible mejorar en carrera, y aquí tengo un mundo. Mucha gente no lo entiende, pero algunos no podemos vivir sin retos...

domingo, 29 de mayo de 2011

XV Media de Jadraque


No entraba en los planes del que suscribe correr esta carrera, pero me lo propuso mi cuñado y no me pareció mal correrla por segunda vez. Y al final resultó no ser buena idea.
A pesar de haber visto a Abel Antón, que estaba dándole algo de exotismo a la prueba y se conserva muy bien y a pesar de haber coincidido con bastantes compañeros de mi antiguo club, que habían acudido en tropel al reclamo del jamón y el vino (lo que demuestra que son gente sabia).
Y es que he sufrido como un burro y encima mi cuñado se ha lesionado y se le ha acabado por unos meses la actividad deportiva.
Lo de sufrir se veía venir. Entreno sobre todo bicicleta y natación y corro unos 10 km. un par de días, así que 21 kilómetros tan duros se me hacen pesados. Afortunadamente se nublaba a ratos y hacía algo de airecillo, pero las cuestas son las cuestas, en particular del km. 16,5 al 18,5.
Precisamente hacia el final de la última cuestaza, me encontré a Miguel Ángel, que al parecer se había lesionado (y retirado) también. Los últimos metros por el pueblo son mosqueantes... ¿me perderé? Pero no, en cada viraje, un paisanete con un trapo rojo atado a un palo indicándote el camino.
A la llegada, la speaker animando el cotarro: dorsal 151, el que sucribe, del Complutúm Triatlón (le ha debido parecer necesario cambiar el acento de sitio para añadirle dramatismo). Cervecita, camiseta técnica, avituallamiento sólido y para casa.
Y ahora a pensar en el día 18... mi primer sprint, mi primer triatlón

sábado, 26 de marzo de 2011

Media Maratón Cervantina


Más vale tarde que nunca. Entrañable carrera la media maratón complutense del pasado domingo, 20 de marzo. Es una obviedad que la han organizado solamente porque tenemos las elecciones municipales a la vista, pero sería estúpido no disfrutar de una carrera así en casa. La organización, aprobado discreto. En el debe: limitar la participación a 500 atletas, la nula logística para cambiarse o dejar la mochila, los múltiples fallos del "chip", etc. Pero el circuito era perfecto, bien medido y bien señalizado. Y los chavales del AJA lo hicieron muy bien, en particular uno muy majete que no paraba de animar en la aburrida recta del Lian-chan-po.
La califico de entrañable porque me encanta correr por mi ciudad, pero sobre todo por haber coincidido con todo el club Alcalá Maratón el día en que estrenábamos camiseta y con un montón de compañeros del Complutum Triatlón, además de los amigos de Torrejón y otros muchos -muchísimos, casi todos- de aquí de casa. Y, por supuesto, porque estaba todo mi familia animando, como siempre.
El tiempo fue lo de menos, 1:21:58. Lo mejor fue ser capaz de correr a un ritmo constante. Gracias a ello, no sufrí prácticamente hasta el último kilómetro, en que tuve que echar el resto para alcanzar a Javi y entrar con él. Esto del triatlón es todo un descubrimiento: solo corro dos días a la semana, sin reloj muchas veces, al ritmo que me pide el cuerpo y no tengo problema en hacer 1:22...
Solo queda desear que la próxima media maratón de Alcalá de Henares no se celebre dentro de otros cuatro años, como ha sucedido con esta. 

sábado, 19 de febrero de 2011

Demasiado que contar


Llevo sin contar nada ya demasiado tiempo. Y no es que no hubiera qué contar. Empecé el año con la clásica Subida al Ecce Homo. Lo especial de este año fue que mi mujer también subió (y bajó 8-). Una máquina. Después, como había prometido, me hice miembro del club de triatlón de casa (Complutum Triatlón). Y aprovechando un duatlón-cross de lujo que organizaron hace unas semanas, pude conocer a muchos de ellos y correr mi primer duatlón-cross.
Qué gozada. Más que divertido. En el primer tramo (carrera) no tuve mucho problema en seguir a la cabeza, pero subirnos a la bici, llegar a la primera cuesta y perderles de vista fue todo uno. Y es que la técnica de bici de carretera se parece a la de bici de montaña como un higo a una castaña: cuando empecé a cambiar, ya me había quedado clavado... Pero lo pasé muy bien.
Está bien esto de sentirte paquetillo. Y me parece que va a ser peor cuando haya que nadar. Hoy he comprobado que nado en 1'05" los 50 metros. De risa, imagino. Eso sí, el ritmo lo mantengo durante los 1.500 metros como un león. Supongo que mejoraré con el tiempo.
Objetivo: correr un triatlón sprint y un triatlón olímpico en el verano. Después, lo dejaré tres o cuatro meses para correr la maratón de Nueva York: ya soy ACCEPTED.

viernes, 31 de diciembre de 2010

XXXI San Silvestre Vicalvareña


Terminó el año deportivo con esta fantástica San Silvestre. Como todo él, el colofón no pudo ser más didáctico. No recuperado del todo de la maratón y tras una semana subiendo y bajando las duras cuestas de Txurdinaga, terminé mi San Silvestre con las rodillas doloridas. Fue como recibir una buena colleja de las que daban antes los profesores: sin doler demasiado, te deja clarito que aquí mandan las rodillas.
Y finalmente, decir que para los que no valoramos una carrera por el número de participantes (más bien al contrario), y sin embargo apreciamos que se haga magia con cinco euros de inscripción, solo nos queda agradecérselo a la Asociación de Vecinos y al Club de Atletismo de Vicálvaro y pedirles que sigan así unas cuantas décadas más por lo menos.
Que el 2011 nos traiga todo lo que merezcamos.