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viernes, 14 de febrero de 2014

Sin excusas

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, una excusa es el motivo o pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisiónNo es exactamente el uso común que le damos los deportistas (aficionados): el motivo o pretexto que se invoca para explicar un resultado deportivo peor que el esperado.

Seamos sinceros: quien más y quien menos tira de excusas. Lo que sí diferencia a unos deportistas de otros es que unos las usan en ocasiones y otros ocasionalmente no las usan. 

He decidido no buscar excusas más, ni siquiera esporádicas.

¿A qué viene esto? Pues es sencillo: cada vez entreno más y cada vez voy más despacio. En todo. Es evidente. Y como no me quiere entrar en la cabeza, me paso el día buscando las causas. Y aburro a todo el mundo. Tanto que ya me he aburrido a mí mismo. Y encima me frustro. Por eso ya no voy a buscar excusas. Decidido.

Esta decisión viene motivada, en buena medida, por el libro que estoy leyendo: "Lo que de verdad importa", de la fundación del mismo nombre. Un compendio de artículos sobre gente ejemplar, con problemas de los de verdad, que nos enseñan que se es más feliz asumiendo tu situación y luchando para mejorarla.

¿A qué viene quejarse porque no bajas de 1:25 en una media maratón cuando hay gente que no tiene el privilegio ni de poder correr? Casi se me cae la cara de vergüenza cuando leí el relato de Albert Espinosa (el de Pulseras rojas) y cuenta que a los 12 años le tuvieron que amputar la pierna a causa del cáncer. Un niño. Sin piernas. Y así uno tras otro ejemplo. Como el de Kyle Maynard, que nació sin brazos y sin piernas, y tiene más actividad que el 90% de la gente que conozco. Y yo fastidiado porque no avanzo en natación tanto como me gustaría...

Muy importante: el libro no te dice que les compadezcas y tampoco te dice que te resignes a nada; al contrario, te recomienda una y otra vez que pelees como ellos, pero sin perder de vista qué es lo que realmente importa: ¿importa de verdad bajar de 1:25 a un tío de 48 años? No, es evidente que no. La lista de cosas que realmente me importa la tengo bastante clara. Ahora solo me falta asimilarlo de verdad.

Ayer hice el test de Serrano de cara a la maratón de Sevilla. El resultado fue el esperado: me puedo olvidar de bajar de las 3 horas. De hecho, la recomendación del test es ir a por las 3 horas y 10 minutos. Y a por ellos voy. No pienso echarle la culpa al trabajo, ni a la edad, ni a las rodillas ni a nada ni a nadie. Lo importante es que sigo corriendo (y ahora recuerdo que hace años ponía en duda poder volver a correr maratones) y que voy a hacerlo rodeado de mi familia y de varios compañeros y amigos.

Ah, y por supuesto, si está en mis piernas, no me conformaré con 3 horas y 10 minutos. Pero sea cual sea el resultado, no buscaré excusas.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Céteris páribus, 2:55


Quedan 10 días para volver a recorrer la distancia mítica. Será la novena vez. No son muchas si se compara con las de muchos compañeros, pero suponen experiencia suficiente para saber que lo normal es que baje de tres horas sin problemas. Aún así, fiel a mi asignatura preferida, hoy, 10 días antes del gran día, he vuelto a consultar el oráculo a través del test de Serrano.
Y el test de Serrano ha salido pata negra, como puede verse en la tabla (no entro a explicarlo, los pocos que leéis esto, seguro que lo conocéis; y si no, preguntarle a don Google).
A mi me da una confianza total. Ahora solo queda esperar que los demás factores no alteren la predicción y que solo dependa de mi. En resumen que, céteris páribus, en Castellón caerán los 2:55.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Test de Serrano

No hace demasiado se me ocurrió hacer el test de Serrano con el objetivo de predecir si terminaría la media maratón de Valladolid en menos de una hora y media o no. Si bien el test está pensado para maratón, no veía ningún problema en utilizarlo para media maratón (sé que es obvio que no es lo mismo, pero en el fondo pensaba que si pasaba un listón más alto, mayor sería la garantía).
Planteamiento del problema: necesito bajar de 1:30 para entrar en el cupo de participantes que obtienen da derecho a plaza en el maratón de Nueva York de 2011 por marca. Todo el mundo conoce la regla no escrita de que 1:30 en media maratón es "equivalente" a 3:10 en maratón. Según Purdy, mucho más preciso el hombre, 1:30 se corresponde con 3:10:02... 489,2 puntos.
A partir de aquí ya es aplicable el test. Se deben dar las primeras 15 vueltas a un ritmo de 1:44 por vuelta (4:20 por kilómetro). Y tras descansar minuto y medio, otras 15 vueltas a un ritmo de 1:33. Resultado:
Fracaso absoluto (fracaso gordo, al menos): el test de (jamón) Serrano me salió de (jamón) de York.
La tabla deja claro que a partir de la cuarta vuelta del segundo 6.000 ya no me era posible mantener el ritmo. Pero cualquier que lleve muchos kilómetros en las piernas lo sabe antes. De hecho, creo que lo sabía antes de empezar. Y de seguro, tras las primeras vueltas del primer 6.000.
El paso siguiente es siempre el mismo: ¿a qué puede deberse? Porque no me lo explico. Como ninguna razón es de gran peso, uno concluye que es la suma: el calor (nada excesivo), la falta de motivación (claro), el viento en contra (mentira gorda, apenas había viento), la falta de descanso (mira tú, esta razón me convence más)...
Concluyendo: de acuerdo al test, si solo he logrado bajar 13 segundos, debería pensar en bajar el ritmo para hacer 1:33 ó 1:34. El problema es que no me vale de nada y, de hecho, no me entra en la cabeza que no pueda bajar de 1:30. Un médico me dijo hace poco que no puedo pretender hacer con 45 años lo que hacía con 35, pero no lo pretendo en absoluto: me conformo con bajar de 1:30.
Ayer hice unas cuantas series. Es un circuito de casi 800 metros en el que hecho centenares de series durante años. Y los tiempos, a cuatro días de la media, no fueron nada malos. De hecho la última la hice a ritmo de 3:15. Por eso, aunque el de Serrano sigue pareciéndome un test muy válido, esta vez me aferraré al test de Manolo.