viernes, 28 de octubre de 2011

Enjoy the adoration

"Las calles mojadas te han visto crecer" (Nacha Pop)

He estado bastante ocupado últimamente para pensar en serio esta maratón, que en algún momento he pensado que será la última. Me he limitado a entrenar según un plan, más o menos el de siempre. A medida que iba viendo buenos resultados empezaba a fantasear con el tiempo final. No fue hasta ayer que llegué a la conclusión que lo razonable era apuntar a 2:55 y dejarme de tanta tontería.

Nada más lejos de mi intención que compararme con el mejor tenista español de todos los tiempos, pero ayer escuché una anécdota sobre él que me hizó entender que cuando salgo a correr, yo tampoco acepto la derrota, no acepto salir a hacer un tiempo determinado si en mis piernas está hacer que ese tiempo sea menor. Un tenista lucha contra otro tenista, un corredor contra sí mismo.

Pero esta vez será diferente. No me voy a pasear, pero tampoco me voy a perder un espectáculo como el que espero que sea. Me vienen a la cabeza los pasos por la Puerta del Sol en Madrid o la plaza de la Paz en Castellón. Son momentos inolvidables, en los que te sientes, qué sé yo, Induráin, Nadal, Antón, Fiz... y eso que solo duran minutos.

Pues eso va a ser Nueva York, pero durante 26.2 millas: "As you turn off the 59th Street ramp onto First Avenue you'll encounter scores of rabid race fans five people deep on the side of the course. It's like running out of the tunnel into a full stadium, New Year's Eve, Fourth of July Fireworks and your birthday all wrapped into one. Enjoy the adoration. You've earned it".

Esta gente se merece que les sonría. Y 2:55 puedo hacerlos de cabo a rabo con una sonrisa...


domingo, 9 de octubre de 2011

IV Media Maratón del Románico Rural


"Some days are better than others" (U2)

10:30, mañana fresquita, no creo que llegáramos a 200 corredores en la línea de salida entre las dos pruebas que se celebraban: la media maratóndel Románico Rural y una carrera popular de unos 6 km.

El recorrido es difícil de explicar: de Urés a Palazuelos, de Palazuelos hacía La Olmeda de Jadraque, sin llegar, damos la vuelta en plan trapecio y tras una recta muy larga volvemos a Urés, pero no nos quedamos: seguimos cuesta arriba unos cuatro kilómetros para descender luego tres hasta meta (mejor ver el mapa). Mitad zahorra, mitad asfalto. Lo que es fácil de describir es el perfil del recorrido: p'arriba, p'abajo, p'arriba, p'abajo, p'arriba, p'abajo...

A los tres kilómetros veo que tres o cuatro de los de cabeza se vuelven al pueblo: no caía yo en que estaban corriendo la carrera corta. De hecho, dudo qué hacer yo mismo porque el cartel indica "Carrera popular"... ¿Y yo qué estoy corriendo? Me centro y me quedo cuarto, y con un ritmo cómodo. Poco después oigo que me pisan los talones, pero no aprieto porque no llevamos ni 8 kilómetros y quiero subir las rampas finales con dignidad. Aún así, no me alcanzan. De hecho, en las pocas curvas que hay veo que la distancia con los que me siguen crece. Lo que también se me hace imposible es coger a los que van delante, que cada vez se alejan más.

Hacia el kilómetro 11 me sucede algo que no olvidaré: se me cruzan a unos 20 metros tres ¿corzos? al galope. Cosas de correr por el campo. Lástima no llevar cámara en las gafas o algo así.

A partir del kilómetro 14 empiezan las cuestas de verdad y se acaba la comodidad que llevaba. Hay cruces en los que dudo porque no veo flecha en el suelo y no hay nadie para confirmarme que hay que seguir de frente, pero afortunadamente no me pasa como en aquella maldita media de Aguilar de Campoo, en que a poco termino en Santander... Y venga cuestas... Incluso desde el km. 18 la bajada no es totalmente continua y hay pequeños repechos, pero nada de aflojar.

Aunque está claro que los que me siguen están lejos. En parte por eso me permito, a 30 metros de la meta, pararme para felicitar a mi padre por ser su cumpleaños (alguien me grita que no me pare ahora 8-). Dada la dureza del perfil, el tiempo no tiene mayor importancia (1:22:37). 

Lo mejor ha sido volver a pisar el podio. Aunque sea una carrera modesta, me sabe muy bien. Por cierto, café en la salida, avituallamiento cada 5 km., una camiseta muy maja, un tarro de miel, una muestra de jabón de laurel, clasificación en Internet... No digo más.

domingo, 2 de octubre de 2011

Trofeo Hipercor de Alcalá de Henares


"My heart going boom boom boom" ("Solsbury Hill", Peter Gabriel).

Me encanta salir de casa directamente con el disfraz de corredor. Me recuerda mi primera carrera... Calentando y conversando tranquilamente nos hemos llegado presi y servidor hasta la línea de salida. A eso de las 11:00 ya hacía un calor considerable. El Hipercor está más concurrido año tras año. Y con más nivel cada año, a pesar de que no hay premios.

En la salida, un minuto de silencio por el joven atleta complutense que falleció hace unos días (lamento no conocer su nombre; D.E.P.). Docenas de caras conocidas: amigos, foreros de elAtleta.com y compañeros del Complutum. El recorrido, el mismo del año pasado. Afortunadamente: con los años que ha costado que tuviera 10 kilómetros bien medidos, como para cambiarlo.

He salido quizá más fuerte de lo debido, o tal vez no, porque no he mirado apenas el reloj. Simplemente hacia el tercero he decidido que había que relajarse. En la Puerta de Madrid y en los Santos Niños, como siempre, la familia pegando gritos. Relajarme un poco hasta el km. 6 me ha servido para hacer hasta el km. 8 controlando y apretar en los dos últimos, que han caído a 3:30.

Al final, 35:50, ritmo 3:35, 641 purdies, puesto 18, 9º veterano, sensaciones formidables y pensando ya solo en NY.

domingo, 11 de septiembre de 2011

IX Chiloeches - La Celada



Aunque el nombre oficial sea Carrera Popular Villa de Chiloeches - La Celada, lo suyo sería llamarla La Celada - Villa de Chiloeches. Y es que, una vez inscrito, un autobús te lleva hasta una pequeña urbanización situada a unos tres kilómetros de Chiloeches. Allí se da la salida y se recorren 10 kilómetros mixtos tierra-asfalto hasta Chiloeches.

Salvo los primeros metros, la primera parte de la carrera es en leve descenso. Hasta que a los 4 kilómetros, al cruzar la carretera, se acaba lo bueno. A partir de ahí es todo leve subida. Hay avituallamiento suficiente (agua en dos puntos y esponjas en otros dos). A los 7 kilómetros se entra en Chiloeches y se hace una especie de espiral: subida a lo alto del pueblo, cruce de calle de Mayor, bajada otra vez y vuelta a subir por la calle Mayor. La foto es de la cuesta final.

Cuando llegué el termómetro marcaba 32 grados y al volvernos 27. Vamos, calor. Hice 38 minutos y pico, pero creo que le faltaban metros. En fin, lo importante es que me sentí bien. Menos de 150 corredores. Desde el comienzo los cuatro galgos de cabeza se fueron como motos. Mantuve a vista toda la carrera a un viejo conocido delante de mi, así que fui sexto buena parte de la carrera hasta que en el kilómetro 6 me pasó un chaval y en ese puesto me quedé hasta el final. Lástima que no hubiera categoría para veteranos.

Decidí participar el día antes. De haberlo previsto antes no me hubiera metido media maratón a 4:20 el día antes (con los niños en bici detrás para achucharme 8-). Por esto y por las cuestas, considero bueno el tiempo. Además, fue el estreno de la camiseta con la que correré en NY.

En Chiloeches, bastante animación (están en fiestas) e incluso Ricardo Serrano animando. El avituallamiento, muy bien. La inscripción eran cinco euros, todavía lejos de mi precio objetivo máximo (1 kilómetro, 1 euro), aunque me comentaron que hasta el año anterior era gratuita.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Mi segundo sprint


¿Dónde está papá? Jolín, es que va muy deprisa... me lo he pasado como un crío oyendo los comentarios de mis hijos en los trocitos de vídeo que ha grabado mi mujer. He aprendido bastante y no ha habido sorpresas: todo ha sido como me habían comentado los compañeros. Y aunque habrá que esperar a los tiempos, quiero pensar que he mejorado. He cruzado la meta cuando el reloj sonreía con un 1:15:40.

Lo del agua ha sido una auténtica experiencia: cieno y una profundidad que no creo que pasara del metro. Tortugas no he visto hoy, estarían acojonadas, pero haberlas haylas... y muchas y hermosas. En la salida me he acordado de cuando le enseñaba a mi hijo que no pisara charcos: y ahora le tenía ahí fuera pensando, seguramente, que su padre no es que los pise, es que se mete en ellos. No me he agobiado ni la mitad que en la Casa de Campo. Al pasar la última boya he tenido que ponerme de pie a causa del anclaje. Y al cruzar bajo el último puente también: daba con las manos en el suelo. También compruebo en el vídeo que uno nada de pena, pero es que vas más pendiente de no tragar agua que de nadar bien. Toca mejorar.

La T1 tampoco ha sido para tirar cohetes. Iba bien hasta que me he puesto la zapatilla izquierda y la lengüeta se me ha quedado dentro (cosas de llevar las zapas Decathlon más baratas). Finalmente (15 segundos después 8-) he decidido que iba a pedalear igual. Además, me sirve de excusa para que mi mujer me deje comprar calzado más pro (je, je). Como dijo Cristóbal, el circuito es rápido. Para que yo haya hecho treinta y algo de media... Salvo un pequeño derrape al salir de un giro por estar el suelo mojado y otros cuantos sustillos a causa del lamentable estado del suelo (resaltes y grietas), todo ha ido bien. Ningún imbécil adelantando de mala manera, como el que me tiró en la Casa de Campo. Cuando quedaban menos de dos kilómetros me ha alcanzado Guillermo y hemos entrado casi juntos. Esta vez sí me ha dado tiempo a descalzarme, como un señor 8-).

Y respecto a la T2, creo que bien. He salido un poco acelerado y con mucha sed, porque no llevaba agua en la bici (error). Afortunadamente, había avituallamiento de agua nada más comenzar el circuito a pie. A partir de ahí a pasar gente, según lo esperado. Y disfrutando como hacía tiempo que no disfrutaba. Creo que se ve en la foto. Han ayudado la excelente mañana, la buena organización de la prueba, mi mejor estado de forma y, sobre todo, como siempre, mi familia. 

domingo, 19 de junio de 2011

Ya soy triatleta


Paquete, pero triatleta por fin. Mi primer sprint fue una experiencia intensa y, sobre todo, didáctica. No sucedió nada que no fuera previsible, pero nunca es lo mismo ver que estar allí, que participar, que ser uno de ellos. Quizá por eso, desde crío, nunca me ha gustado ver el fútbol, aunque me dejaba la piel jugando en el campo; ni ver un partido de baloncesto, pero sí jugar tres horas seguidas en nuestro querido Poli...
Lo primero que, siendo evidente, llama la atención es la sofisticación. Reconozco que siempre he dicho que prefiero los deportes simples, pero tendré que cambiar de opinión. La lista de material necesario o la posibilidad de que algo falle o se te olvide no tienen nada que ver con la carrera a pie. Supongo que la primera vez todo es más complicado. Afortunadamente iba con muchos compañeros del equipo y me avisaron de muchas cosas.
Al trapo.
Cierto que el agua del lago de la Casa de Campo es sospechosa, pero mi preocupación inicial era si me tiraba de cabeza o no, a ver si iba a perder las gafas... Un buen consejo a tiempo, un chapuzón para ensayar y ver que el agua ni está fría ni muerde y que las gafas ni se mueven. 11:02. Al agua. Todo lo que me habían dicho era verdad: la gente se quiere hacer sitio. Afortunadamente la salida es amplia y yo pronto empiezo a quedarme. Minutos después la situación se repetirá cuando empiecen a cogerme las series posteriores. Uno se desorienta. En algún momento me desvío claramente. Corrijo. Primera boya. No me resulta agradable. Sé que aún no nado con fluidez. Puedo aguantar dos kilómetros, lo sé, pero no sé nadar como soy capaz de correr. Todo llegará. Cuando llego al pantalán, no puedo evitar mirar de reojo hacia atrás. Buf, soy de los últimos. He ido a aprender, pero no llevo bien ser de los últimos, ni lo he llevado, ni lo llevaré. Empiezo a trotar y me siento relajado, quizá porque estoy en mi medio.
Bicicleta. En boxes compruebo sin pretenderlo que quedan muy pocas. Resoplo otra vez. Me ha debido pasar el 90% de la gente, si no más. Pero noto que disfruto en cuanto empiezo a empujar la bicicleta. Me subo y arranco. Al kilómetro, un participante tirado en el suelo. Mala suerte, chaval. Espero que no fuera más que un susto. Cuando empiezan las primeras rampas, un imbécil empieza a adelantarme por la derecha. Yo oigo algo y me aparto... los dos al suelo. El imbécil blasfema. Yo no sé si subirme a la bici o sacudirle una hostia. Cuando logro ponerme la primera cala, veo que se ha salido la cadena. Resuelvo y un chaval me empuja. Menos mal. A partir de ahí, las tres vueltas iguales: subiendo paso gente, bajando me pasa gente. Me recuerda las carreras de montaña... hay cosas que no cambian. Escalador que es uno. En una de las curvas cerradas cambio mal y se vuelve a salir la cadena... qué torpe. Al llegar me descalzo del pie derecho y cuando me voy a descalzar el izquierdo se me sale la zapatilla. Soy un crack: un pie calzado y el otro no. No me importa: me río. Me quito la zapatilla y corro hacia la T2.
Carrera a pie. Cinco kilómetros. Los dos primeros me los paso cogiendo tono. Es una distancia demasiado corta para mi. No dejo de pasar corredores sin apenas esforzarrme, pero tampoco vale la pena morir para pasar  unos cuantos más y me dedico a pensar que me gustaría que estuvieran mi mujer y mis hijos, que algún día no estaré tan atrás (con todos mis respeto para los que están aún más atrás) y que el objetivo de esta prueba está cumplido: ser triatleta.
Supongo que mañana estarán los tiempos y entonces entrará la cabeza del ingeniero a analizar y planificar los entrenamientos para seguir mejorando. También creo que correré más sprints antes que pasarme al olímpico. Mi problema no es resistir esas distancias: es nadar mejor y pedalear como Dios Manda.
Lo que sí tengo claro es que empezaba a cansarme de las carreras. Ya es prácticamente imposible mejorar en carrera, y aquí tengo un mundo. Mucha gente no lo entiende, pero algunos no podemos vivir sin retos...

domingo, 29 de mayo de 2011

XV Media de Jadraque


No entraba en los planes del que suscribe correr esta carrera, pero me lo propuso mi cuñado y no me pareció mal correrla por segunda vez. Y al final resultó no ser buena idea.
A pesar de haber visto a Abel Antón, que estaba dándole algo de exotismo a la prueba y se conserva muy bien y a pesar de haber coincidido con bastantes compañeros de mi antiguo club, que habían acudido en tropel al reclamo del jamón y el vino (lo que demuestra que son gente sabia).
Y es que he sufrido como un burro y encima mi cuñado se ha lesionado y se le ha acabado por unos meses la actividad deportiva.
Lo de sufrir se veía venir. Entreno sobre todo bicicleta y natación y corro unos 10 km. un par de días, así que 21 kilómetros tan duros se me hacen pesados. Afortunadamente se nublaba a ratos y hacía algo de airecillo, pero las cuestas son las cuestas, en particular del km. 16,5 al 18,5.
Precisamente hacia el final de la última cuestaza, me encontré a Miguel Ángel, que al parecer se había lesionado (y retirado) también. Los últimos metros por el pueblo son mosqueantes... ¿me perderé? Pero no, en cada viraje, un paisanete con un trapo rojo atado a un palo indicándote el camino.
A la llegada, la speaker animando el cotarro: dorsal 151, el que sucribe, del Complutúm Triatlón (le ha debido parecer necesario cambiar el acento de sitio para añadirle dramatismo). Cervecita, camiseta técnica, avituallamiento sólido y para casa.
Y ahora a pensar en el día 18... mi primer sprint, mi primer triatlón